rituales
Escribir una carta a tu yo del futuro, y por qué funciona.
Una nota tranquila, cerrada hasta la fecha que tú elijas, convierte a la persona desconocida que serás en alguien con quien puedes hablar.
Hay una versión de ti que abrirá una nota dentro de tres meses, un martes que todavía no puedes imaginar. Habrá vivido cien días que tú aún no has vivido. Parte de lo que hoy te preocupa se habrá resuelto solo, otra parte se habrá convertido en otra cosa, y algunas cosas en las que apenas reparas ahora resultarán haber importado. Escribirle a esa persona es una costumbre vieja, anterior a los servicios de internet que la convirtieron en un pequeño género, y es uno de los pocos rituales en los que la investigación y la sabiduría popular están de acuerdo.
La persona desconocida que serás
El psicólogo Hal Hershfield lleva años estudiando una pregunta sencilla: ¿hasta qué punto tu yo del futuro te parece tú? Su respuesta es que, para la mayoría, no demasiado. En estudios de imagen cerebral, cuando la gente pensaba en sí misma diez años más adelante, la actividad se parecía más a la de pensar en un desconocido que a la de pensar en sí misma hoy. A esa sensación de solapamiento entre el yo presente y el futuro la llamó continuidad con el yo futuro, y encontró que quienes la sienten con más fuerza ahorran más, procrastinan menos y toman decisiones que su yo de después agradece. Cuanto más débil es la conexión, más fácil resulta pasarle hoy la factura a la persona de mañana.
No estás siendo descuidado con tu futuro. Estás siendo descuidado con un desconocido.
Qué encontraron los estudios
Si el problema es la distancia, una carta es una herramienta obvia, y se ha puesto a prueba. En 2018, Hershfield y su equipo pidieron a un grupo de personas que escribieran una carta a sí mismas tres meses o veinte años más adelante. Quienes escribieron al yo lejano dijeron sentirse después más cerca de esa persona y, en los días siguientes, hicieron más ejercicio. No fue un cambio espectacular, y los autores lo dicen con cuidado, pero salió de un solo texto breve, sin recordatorios ni acompañamiento.
Una segunda línea viene de Yuta Chishima y Anne Wilson, que diseñaron un ejercicio en dos partes para estudiantes: escribir una carta al yo del futuro y, unos días después, escribir la respuesta que ese yo del futuro devolvería. Comparados con quienes solo escribieron la primera carta, quienes completaron el intercambio se sintieron más continuos con la persona que iban a ser y contaron que pensaban en su carrera y en sus estudios en términos más concretos. Durante el primer año de la pandemia, el mismo equipo encontró que un intercambio breve de cartas aliviaba el malestar en el momento, que es lo que casi todo el mundo nota al probarlo: el ánimo sube un poco en cuanto se suelta el bolígrafo.
Cómo elegir la fecha
La gente tiende a los números redondos, y diez años parece la distancia adecuada para algo tan sincero. Casi siempre es demasiado. El yo de dentro de una década es el desconocido que describe Hershfield, y la carta se llena de generalidades en lugar de algo que cualquiera de los dos pueda usar. Tres meses bastan. Es lo bastante cerca como para imaginar la estación y lo bastante lejos como para que el presente haya cambiado. Un año también funciona, sobre todo alrededor de un cumpleaños o de una mudanza. Si dudas, elige la fecha más cercana, porque una carta que de verdad se lee gana a una más solemne que acaba siendo una reliquia.
Qué escribir
Tres cosas, más o menos en este orden. Primero, lo que es cierto ahora: los hechos sencillos de tus días, qué te preocupa, qué va bien, quién está cerca. Tu yo del futuro habrá olvidado la textura de esta semana antes de lo que crees, y esta es la parte que leerá dos veces. Segundo, lo que esperas. No una lista de objetivos, sino las pocas cosas que te aliviaría encontrar todavía ciertas, o por fin ciertas. Tercero, una pregunta. Una sola pregunta honesta le da a tu yo del futuro algo que responder y no solo algo que leer, y es la parte que más veces cambia lo que haces entre hoy y entonces.
Lo que es cierto ahora, lo que esperas y una pregunta. Todo lo demás es opcional.
Ocho ideas para empezar
Hoy
¿Cómo es un día normal ahora mismo, hora a hora?
El peso
¿Qué llevas encima esta semana que esperas que pese menos para entonces?
Lo bueno
¿Qué va bien en silencio y no quieres dar por hecho?
Personas
¿Quién importa más ahora, y qué esperas para esa gente?
Un cambio
¿Cuál es el único hábito que más te gustaría haber mantenido?
Permiso
¿Qué te gustaría darte permiso para dejar de hacer?
La pregunta
¿Qué es lo que más quieres preguntarle a la persona que lee esto?
Cariño
¿Qué le dirías si han sido tres meses difíciles?
Por qué importa sellarla
Apetece guardar la carta en algún sitio a la vista. Mejor no. Una nota que puedes releer se convierte en una nota que editas, y al editar desaparecen sin querer las partes vergonzosas, concretas y útiles. Sellarla hace dos cosas. Te deja escribir con honestidad, porque nadie, tú incluido, la verá mañana. Y convierte la apertura en un acontecimiento, un punto fijo en el futuro con el que ya tienes una cita. Esa cita es, en sí misma, un pequeño trozo de continuidad.
La nota a tu yo del futuro de Luvia hace exactamente eso: escribes, eliges la fecha y la nota queda cerrada hasta que llega ese día. Está junto al temporizador de meditación y a WOOP dentro de los rituales y, como todo en la app, es privada por diseño, algo que puedes leer en cómo trata Luvia tus datos. Un papel y un sobre en un cajón sirven igual de bien, siempre que no abras el cajón.
La lectura más amable
La investigación sobre la continuidad con el yo futuro suele resumirse como una advertencia: valoras poco a tu yo del futuro, así que arréglalo. La carta sugiere una lectura más suave. No se te da mal cuidar del futuro; se te da mal cuidar de personas que no conoces. Escríbele una vez, con los hechos, una esperanza y una pregunta, y séllala. Cuando llegue la fecha, descubrirás que la persona que lee no era un desconocido, y que, en conjunto, se alegra de que escribieras.
Las respuestas cortas
¿Con cuánta antelación hay que fechar una carta a tu yo del futuro?
Tres meses bastan, y un año también funciona bien. Los estudios que encontraron cambios de conducta usaron de unos meses a unos años; las fechas muy lejanas suelen dar cartas vagas y difíciles de aprovechar.
¿Qué escribo a mi yo del futuro?
Describe lo que es cierto ahora, di qué esperas que sea cierto para esa fecha y haz una sola pregunta honesta. El detalle concreto de tus días normales es lo que tu yo del futuro más valorará.
¿Escribir a tu yo del futuro sirve de algo de verdad?
Modestamente, sí. Un experimento de 2018 encontró que una sola carta a un yo lejano llevó a hacer más ejercicio en los días siguientes, y un ejercicio de intercambio de cartas mejoró la continuidad con el yo futuro y la planificación profesional en estudiantes. Los efectos son pequeños pero reales.
¿Por qué sellar la carta en vez de tenerla a la vista?
Una carta sellada te deja escribir con honestidad, porque nadie la lee mañana, y convierte la apertura en una cita fija con tu yo del futuro. Una nota a la vista acaba editada hasta quedar más segura y menos útil.
Fuentes
- Hershfield, H. E. (2011). Future self-continuity: How conceptions of the future self transform intertemporal choice. Annals of the New York Academy of Sciences, 1235, 30–43. Wiley
- Rutchick, A. M., Slepian, M. L., Reyes, M. O., Pleskus, L. N., y Hershfield, H. E. (2018). Future self-continuity is associated with improved health and increases exercise behavior. Journal of Experimental Psychology: Applied, 24, 72–80. PDF
- Chishima, Y., y Wilson, A. E. (2021). Conversation with a future self: A letter-exchange exercise enhances student self-continuity, career planning, and academic thinking. Self and Identity, 20, 646–671. Taylor & Francis
- Chishima, Y., Liu, I. T.-H. C., y Wilson, A. E. (2021). Temporal distancing during the COVID-19 pandemic: Letter writing with future self can mitigate negative affect. Applied Psychology: Health and Well-Being, 13, 406–418. Wiley
- Hershfield, H. E. Índice de publicaciones, incluidos los trabajos sobre continuidad con el yo futuro. halhershfield.com
pruébalo
Las notas a tu yo del futuro vienen dentro de Luvia.
Escribes, eliges la fecha y la nota queda cerrada hasta que llega, al lado de la meditación y de WOOP.